La Torre de Londres

Neizell
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Si Londres fuese un tablero de ajedrez, la Torre de Londres sería esa pieza que nunca te atreves a mover: pesada, llena de historia y con más secretos que una novela de espías pero que siempre desearías visitar.

Situada a orillas del río Támesis, este robusto castillo de piedra ha sido testigo de conquistas, traiciones, reinas decapitadas y hasta teorías de fantasmas. Pero no todo es drama; también hay tradición, curiosidades y personajes coloridos que siguen dando vida a sus muros.

Torre de Londres
Vista Torre de Londres

La Torre de Londres: El capricho normando

Corría el año 1066 y Guillermo el Conquistador, tras patearle el trasero a Harold II en la Batalla de Hastings, decidió que necesitaba algo más que un trofeo. Quería dejar claro que ahora mandaba él, así que plantó la primera piedra de lo que sería la Torre Blanca, el núcleo original de la Torre de Londres. Una mole cuadrada, de 27 metros de altura y con muros de casi 4 metros de grosor. Como para que nadie osara cuestionarle.

Torre de Londres
Torre Blanca

Pero la Torre no era solo para lucirse pues servía como fortaleza, palacio real y símbolo opresivo para los londinenses que, en el fondo, no estaban muy contentos con el nuevo jefe normando. Y por si fuera poco, estaba estratégicamente colocada para controlar el acceso al río y vigilar a la ciudad como un ojo omnipresente.

Torre de Londres
Mapa estructural de la Torre de Londres

De palacio a prisión: Bienvenidos al lado oscuro

A medida que los siglos pasaban, la Torre fue mutando como un camaleón. Si bien empezó siendo residencia real, pronto adquirió fama de ser «el sitio donde nadie quería acabar». A partir del siglo XII, se convirtió en prisión para nobles, traidores, espías y hasta miembros de la realeza que tuvieron la mala suerte de caer en desgracia.

La Torre es también protagonista de una de las mayores incógnitas históricas de Inglaterra: la desaparición de los «Príncipes de la Torre». En 1483, los jóvenes Eduardo V y su hermano Ricardo fueron encerrados allí por orden de su tío, Ricardo III. Después, simplemente, desaparecieron. La versión oficial es un gran «no sabemos», pero la sospecha general es que fueron asesinados para eliminar obstáculos al trono. ¿No diréis que no es una trama digna de la serie «Juego de Tronos» eh? jejeje.

Eduardo V y su hermano Ricardo, por Paul Delaroche | @Foto: wikipedia.org

Ana Bolena, la inquilina ilustre

Entre sus inquilinos más famosos estuvo Ana Bolena (Anne Boleyn, en inglés), la segunda esposa de Enrique VIII. Nació alrededor de 1501 en una familia noble y fue educada en las cortes europeas, donde adquirió modales refinados e inteligencia política. Cuando regresó a Inglaterra, capturó la atención del rey Enrique VIII, quien se obsesionó con ella. Ana, ambiciosa y astuta, rechazó ser solo su amante y exigió ser reina. Esto provocó una revolución: Enrique rompió con la Iglesia Católica, fundó la Iglesia Anglicana y anuló su matrimonio con Catalina de Aragón para casarse con Ana en 1533. Ella fue coronada reina y, poco después, dio a luz a su única hija, Isabel, quien más tarde sería una de las monarcas más icónicas de Inglaterra.

Retrato de Ana Bolena | @Foto: wikipedia.org

Sin embargo, la suerte de Ana cambió rápidamente. No logró darle un hijo varón al rey, lo que debilitó su posición en la corte. Sus enemigos, junto con la decepción de Enrique, comenzaron a conspirar contra ella. En 1536 fue arrestada y acusada de adulterio, incesto y traición, cargos probablemente falsos y orquestados para deshacerse de ella. Tras un juicio amañado, fue declarada culpable y condenada a muerte. El 19 de mayo de 1536, Ana fue ejecutada en la Torre de Londres por un verdugo francés especialmente traído para la ocasión. Tenía apenas unos 35 años. Su muerte no impidió que su hija, Isabel I, cambiara para siempre el destino de Inglaterra. Su fantasma, cuentan algunos, aún pasea por la Capilla Real de San Pedro ad Vincula, portando su propia cabeza bajo el brazo. Porque aquí, si no tenías una muerte dramática, casi que no contabas para la historia.

Torre de Londres
Ejecución de Ana Bolena | @Foto: NationalGeographic.com

Otros Prisioneros y ejecuciones

No todas las ejecuciones eran rápidas y precisas. El caso más sonado fue el de Margaret Pole, condesa de Salisbury, ejecutada en 1541. La pobre mujer tenía 67 años y, según las crónicas, el verdugo necesitó 11 hachazos para acabar con ella, porque intentaba escapar y él estaba nervioso. Un desastre medieval.

Detalle de un hacha de ejecución medieval

Durante el reinado de Isabel I, la Torre albergó a destacados prisioneros religiosos. Uno de estos fue el sacerdote jesuita John Gerard, quien protagonizó una de las fugas más cinematográficas de la época: se deslizó por las murallas utilizando una cuerda lanzada desde la Torre hasta una barca en el Támesis.

Detalle donde se encontraron los huesos de Eduardo V y su hermano.

La tradición de la torre siempre ha señalado esta escalera como la escalera, bajo la cual, se encontraron los huesos de Eduardo V y su hermano en tiempos de Carlos II y desde donde fueron trasladados a la Abadía de Westminster.

Durante la Primera Guerra Mundial fue encerrado un elefante blanco: el espía alemán Carl Hans Lody fue fusilado allí en 1914, y tras su ejecución la prensa británica publicó que había sido tratado con «todas las atenciones posibles». Literalmente, el tipo pidió un buen desayuno, café y cigarrillos antes de ser ejecutado. Lo que se dice un trato «cortesano» para un espía enemigo.

Detalle de Armaduras del Caballero y su montura

En la Segunda Guerra Mundial, la Torre volvió a sus viejas costumbres. No solo se ejecutó allí al último espía (Josef Jakobs, en 1941), sino que también fue utilizada como almacén de armas y documentos secretos. Sus muros, que habían visto conspiraciones medievales, ahora guardaban secretos bélicos.

Armadura en forma de Dragón

Traitors Gate

Construida en el siglo XIII por orden del rey Eduardo I, la Traitors’ Gate (Puerta de los Traidores) es una de las entradas más emblemáticas y siniestras de la Torre de Londres. Originalmente concebida como acceso fluvial para facilitar la entrada al complejo desde el río Támesis, pronto adquirió un uso más sombrío: servir de punto de entrada para los prisioneros acusados de traición.

Detalle de la Traitor Gate

Los acusados llegaban en pequeñas embarcaciones, llevados por la marea del río. Esta entrada discreta evitaba el contacto con la bulliciosa multitud de la ciudad, que solía reunirse en las calles para ver pasar a los condenados. La escena debía de ser tan lúgubre como simbólica: cruzar la Traitors’ Gate casi siempre era señal de que no habría retorno.

Muchos personajes históricos pasaron por esta puerta antes de enfrentar su destino entre los muros de la torre. Entre ellos destacan Ana Bolena, la segunda esposa de Enrique VIII, acusada de traición y ejecutada en 1536; Tomás Moro, el célebre humanista que se opuso a la reforma religiosa del rey; y la joven Isabel I, encarcelada por su hermanastra María I, antes de convertirse en una de las monarcas más importantes de la historia inglesa.

Detalle de la Traitors Gate

Hoy en día, la Traitors’ Gate sigue siendo un poderoso recordatorio de la turbulenta historia de la monarquía británica y de cómo el poder, la ambición y la traición han dejado huella en cada piedra de la Torre de Londres.

Una Casa de los Horrores con Zoológico incluido

Lo que pocos saben es que durante casi 600 años, la Torre también funcionó como un zoológico real. Así es, mientras algunos sufrían en las mazmorras, arriba paseaban leones, elefantes y hasta un oso polar, regalo de Haakon IV, Rey de Noruega, en 1252. Pero no era un simple animal de exposición: lo dejaban nadar encadenado en el Támesis para que cazara su propia comida.

Detalle del zoológico

El «Royal Menagerie» fue cerrado en el siglo XIX y los animales trasladados al actual Zoológico de Londres. Pero la estampa surrealista de un león paseando junto a los muros de una prisión real sigue siendo uno de esos datos que merecen aparecer en cualquier trivial.

Los Beefeaters: Los Guardianes de la Torre

Cuando uno visita la imponente Torre de Londres se topa con figuras inconfundibles: hombres y mujeres ataviados con uniformes negros y rojos, gorros altos y una actitud que mezcla disciplina militar con el buen humor británico. Son los Yeoman Warders, conocidos mundialmente como Beefeaters.

Beefeater en la Torre de Londres

Un poco de historia

Los Beefeaters llevan vigilando la Torre desde 1485, cuando el rey Enrique VII estableció este cuerpo especial tras la Guerra de las Dos Rosas. Originalmente eran parte de su guardia personal, soldados veteranos premiados por su lealtad y servicio. Por cierto, el curioso apodo Beefeater (literalmente «comedores de carne de res») tiene varias teorías. La más aceptada es que recibían grandes raciones de carne como parte de su salario, todo un lujo para la época.

Selema con un Beefeater

Con el tiempo, su función militar fue cambiando, y su principal tarea pasó a ser la de custodiar la Torre, sus prisioneros (¡que no eran pocos!) y, por supuesto, las Joyas de la Corona. Además, también tenían la responsabilidad de controlar a los cuervos de la Torre.

Requisitos para ser Beefeater

No cualquiera puede ocupar este puesto. Para ser Yeoman Warder hay que haber servido al menos 22 años en las Fuerzas Armadas británicas, tener un historial impecable y haber alcanzado el rango de sargento mayor o superior. Actualmente, incluso hay mujeres Beefeaters: la primera fue Moira Cameron en 2007.

Beefeaters en la Torre de Londres

Anécdotas y secretos

Los Beefeaters no solo son guardianes, sino también cuentacuentos oficiales de la historia oscura y fascinante de la Torre. Aquí algunas de sus mejores anécdotas:

Foto Selema con la Guardia Real
  • Prisioneros VIP: Durante siglos, los Beefeaters cuidaron de ilustres prisioneros como Ana Bolena, Guy Fawkes o incluso el espía nazi Josef Jakobs. Se dice que algunos guardianes han sentido «presencias» en las celdas antiguas, especialmente en la sala donde estuvo encerrada Ana Bolena.
  • El fantasma del Beefeater: Uno de los relatos más famosos cuenta que un guardián vio, en los años 1800, una silueta fantasmal sin cabeza paseando por la Torre. Al día siguiente, fue hallado muerto, aparentemente de terror.
  • Los cuervos tienen jefe: Uno de los Beefeaters es designado como el Maestro de los Cuervos. Vive dentro de la Torre y cuida personalmente de los seis (o más) cuervos oficiales. Incluso los cuervos tienen nombres y personalidades. Si uno se porta mal, puede ser «despedido» oficialmente.
  • Ceremonia de las Llaves: Todas las noches, desde hace más de 700 años, cada noche, los Beefeaters realizan la Ceremonia de las Llaves, cerrando las puertas de la Torre al grito de «God preserve King Charles!» (o el monarca que reine). La ceremonia nunca ha sido interrumpida, ni siquiera durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. De hecho, cuando un ataque aéreo la retrasó, la Reina exigió un informe oficial… porque el protocolo debía cumplirse sin excepción.
Beefeater contando historias a los visitantes

Los Cuervos de la Torre

Un detalle que muchos turistas fotografían, pero pocos conocen su trasfondo, son los «cuervos de la Torre». Una antigua leyenda afirma que si los cuervos desaparecen, la Torre (y con ella, la monarquía británica) caerá. Por eso, al menos seis cuervos deben vivir permanentemente allí, con nombres, cuidados diarios y hasta un presupuesto propio.

Muchos de los Cuervos que se pueden ver

Para que no se escapen, sus alas están ligeramente recortadas (pero tranquilos, no les impide volar cortas distancias). Y si te preguntas si alguna vez desafiaron la profecía, en 1944, durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, solo quedó un cuervo. El gobierno, supersticioso, se apresuró a traer más.

El cuervo que fue despedido

No todos los cuervos han sido ejemplares. Uno de ellos, llamado «George», fue expulsado en 1986 por “mala conducta”. ¿Qué hizo? Básicamente, pasaba de todo: destrozaba las antenas de televisión, molestaba a los visitantes y se negaba a quedarse dentro del recinto. Fue enviado a un santuario de aves, donde vivió sus días lejos de la fama.

Torre de Londres
Detalle del Cuervo

Las Joyas de la Corona

Si visitas la Torre, no te pierdas las Joyas de la Corona, custodiadas bajo vigilancia 24/7. El conjunto está formado por más de 100 objetos y alrededor de 23.000 piedras preciosas, pero hay piezas que roban todas las miradas. La Corona de San Eduardo, por ejemplo, es la joya más importante: elaborada en oro macizo y utilizada en todas las coronaciones desde 1661. También destaca el Cetro con la Cruz, que sostiene el diamante cortado más grande del mundo, el famoso Cullinan I, apodado «La Gran Estrella de África».

Torre de Londres
Corona de San Eduardo | ©Foto: Wikipedia.com

Aunque hoy parecen intocables, las joyas han pasado por momentos turbulentos. Durante la Guerra Civil Inglesa en el siglo XVII, la colección original fue destruida por orden de Oliver Cromwell. Las joyas actuales son, en su mayoría, posteriores a la Restauración de la monarquía.

Corona Imperial del Estado | ©Foto: Wikipedia.com

Hoy, millones de visitantes se detienen frente a estos objetos brillantes, preguntándose no solo por su valor económico, sino también por todas las historias, intrigas y secretos que las piedras no pueden contar.

Corona de Carlos, Principe de Gales | ©Foto: Wikipedia.com

Un intento de robo con final sorprendente

En 1671, un hombre llamado Thomas Blood intentó robar las Joyas de la Corona. ¡Y casi lo consigue! Se disfrazó de clérigo, engañó al guardia jefe (incluso cortejó a su hija) y, junto con unos compinches, logró golpear al guardián y meter la corona en un saco. Lo pillaron saliendo, claro. Lo curioso es que, lejos de ser ejecutado, el rey Carlos II quedó tan impresionado por su osadía que lo perdonó y hasta le otorgó tierras.

Torre de Londres
Recinto de entrada a las Joyas de la Corona

Tiempos Modernos: De prisión a atracción turística

Tras siglos de funcionar como fortaleza, prisión y hasta arsenal, la Torre fue cerrada oficialmente como cárcel en 1952. Hoy es uno de los monumentos más visitados del Reino Unido, con más de tres millones de turistas al año que acuden para ver las Joyas de la Corona, recorrer sus murallas y escuchar las anécdotas contadas por los Beefeaters.

Torre de Londres
Muralla exterior Torre de Londres
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